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lunes, 6 de junio de 2016

Sandro de America







Sandro de América



 Roberto Sánchez (Buenos Aires,1 19 de agosto de 1945-Guaymallén, provincia de Mendoza, 4 de enero de 2010 ), más conocido por el sobrenombre artístico de Sandro, fue un cantautor y compositor argentino de balada romántica, música rock and roll y pop en castellano. Asimismo, incursionó en múltiples oportunidades en cine, como actor protagonista e incluso como director.


Fue uno de los fundadores del rock en castellano en América Latina. Publicó 52 álbumes originales y vendió 8 millones de copias4 , aunque hay fuentes que las elevan hasta 22 millones. Algunos de sus mejores éxitos son: Dame fuego, Rosa Rosa, Quiero llenarme de ti, Penumbras, Porque yo te amo, Así, Mi amigo el Puma, Tengo, Trigal y Una muchacha y una guitarra. Su obra más famosa, Rosa Rosa, vendió 2 millones de discos. Asimismo, su tema Tengo fue considerado por la revista Rolling Stone y la cadena televisiva MTV como el n.º 15 entre los 100 mejores temas del rock argentino.

Durante su carrera también realizó 16 películas, y además fue el primer latinoamericano en cantar en el salón Felt Forum del Madison Square Garden.5 6 7 En 2005 recibió el Grammy Latino al conjunto de su trayectoria profesional.

Nació el 19 de agosto de 1945 en Valentin Alsina (Buenos Aires). Sus padres, Vicente Sánchez e Irma Nydia Ocampo, de origen español, vivían en Valentín Alsina (Lanús), una localidad de la zona sur del Gran Buenos Aires, próximo a su lugar de nacimiento, donde vivió su infancia y adolescencia. Su abuelo paterno, de ascendencia húngara, pertenecía al pueblo Rom, y se apellidaba Popadópulos. Sin embargo, al emigrar a España lo cambió por Rivadullas, nueva identidad con la que emigró hacia la Argentina. Esa herencia la adoptó Sandro, llegando a asumir el sobrenombre de Gitano.8

Sus estudios primarios los realizó en la Escuela N.º 3 República de Brasil, en la calle Presidente Juan Domingo Perón 3018, de Valentín Alsina. Su pasión por la música nació desde niño. Como muchos otros adolescentes y preadolescentes argentinos, se sintió fuertemente atraído por la música y las actuaciones del cantante estadounidense Elvis Presley, desde sus inicios en 1955-1957, a quien comenzó a imitar en su último año de asistencia a la escuela primaria. Muchos años después, consiguió ver el espectáculo de su ídolo desde la primera fila del Boston Garden.

Su primera «actuación», que lo marcaría por el resto de su vida, fue el Día de la Independencia Argentina, el 9 de julio de 1957, en el acto de su escuela, cuando su maestra de 6.º grado lo invitó a realizar su conocida imitación de Elvis, llevándose los aplausos y la ovación del público asistente. Fue entonces que se despertó su vocación por la actuación burlesca.

Una parte esencial de su estilo fue la adopción de una pose de seducción sexual abierta, que Sandro dirigió hacia las mujeres, expresándolo en sus letras y ritmos, pero sobre todo en su voz y movimientos, obviamente derivado de Elvis Presley, pero que alcanzó una plena identidad personal pues dominaba a la perfección tanto las notas musicales, como las modulaciones, intenciones y maneras de su voz, develándose como el gran intérprete latino de todos los tiempos. Este estilo sexual irreverente tuvo un efecto arrasador sobre las jóvenes latinoamericanas. Las fanáticas de Sandro (sus «nenas») llegaron a ser tan importantes como él mismo, devolviendo en sus presentaciones un clima de desenfreno y sexualidad, entre las que se volvió un clásico arrojar al escenario su ropa interior. Para la época, el mensaje de Sandro resultaba un revulsivo radical contra las normas morales establecidas sobre la virginidad de las mujeres y las relaciones prematrimoniales, férreamente establecidas en toda América Latina.

Con una fama que se extendió por todo el mundo, se convirtió en ídolo y representante del continente, comenzando a ser conocido con el nombre de su noveno álbum, Sandro de América, en tanto que la grabadora CBS lo consideró el n.º 1 de la región. Por ese entonces, Sandro junto a otros compatriotas, como Leo Dan, Palito Ortega, Leonardo Favio, Piero y Luis Aguilé y cantantes iberoamericanos como el castellano Nino Bravo y el puertorriqueño José Feliciano, consagraron la balada romántica como máximo género musical de América Latina (íntimamente vinculada a su vez a la telenovela como género televisivo). De todos ellos, Sandro fue el baladista más roquero de todos.

En el año 1971 comenzó convocando a 60 000 personas en Buenos Aires en el estadio de San Lorenzo durante los carnavales.

Ese año lanzó el álbum Sandro Espectacular (que incluye "Dame el fuego de tu amor"). Y actuó como protagonista en dos películas, Embrujo de amor27 (junto a la actriz española Carmen Sevilla) y Siempre te amaré28 realizando también la música del film ¡Arriba juventud!29 Ese año fue premiado en Francia en el Festival Internacional de Cantantes Galos y luego fue invitado a cantar en el Festival de la Canción de San Remo (Italia), actuación que repetiría al año siguiente.

En 1972 fue el primer artista en cantar en el Luna Park de Buenos Aires, hasta entonces un ámbito exclusivamente boxístico, con un amplio éxito. En EE. UU. recibió el premio Grand Ball al cantante del año, y las llaves de la ciudad de Miami. Lanzó un álbum de estudio nuevo (Te espero...). También se estrenó ese año su octava película, Destino de un capricho,30 en el que interpreta el papel de Daniel. Sandro llenó el estadio Maracaná en Brasil.

En 1998 se supo que Sandro padecía una grave enfermedad ocasionada por décadas de adicción al tabaco: enfisema pulmonar crónico, la que lo llevó a alejarse de los escenarios. Pero la dedicación del ídolo para con su público, hizo que en el año 2001 presentara uno de sus mejores espectáculos: "El hombre de la rosa", que fue posible gracias a que junto al micrófono llevaba conectada una asistencia de oxígeno. De esta manera pudo realizar en 2004 otra gira nacional, "La profecía". Luego, su enfermedad fue avanzando hasta el punto que la falta de oxígeno le dificultaba su vida diaria, siéndole diagnosticado como única solución un trasplante de pulmón y corazón, por lo que fue puesto en lista de espera.

El 20 de noviembre de 2009, luego de 8 meses de internación, se le practicó en el Hospital Italiano de la ciudad de Mendoza, un doble trasplante de corazón y de pulmones, en los que el donante resultó ser un joven de 22 años de edad. La operación concluyó en forma exitosa, pero los médicos pidieron cautela durante el postoperatorio.37 El "Gitano" siguió evolucionando favorablemente superando las expectativas esperadas por sus médicos, y los mismos dieron a conocer que su perspectiva de vida podría ser de 10 años o más. Así también reafirmó el equipo médico que su evolución sería lenta y que podría ser factible (como es común en casos de trasplantes con características tan especiales) que se manifestara algún tipo de complicación durante su convalecencia.
Tal cual fue afirmado —en reiterados partes médicos38 — por los profesionales que intervinieron a Roberto Sánchez, aparecieron algunas complicaciones delicadas durante el proceso de adaptación a los implantes y a la progresiva recuperación general que debía evidenciar en los días siguientes al de la operación; complicaciones que se fueron solucionando hasta llegado el 12 de diciembre, en que se le hubo de realizar una nueva intervención quirúrgica, producto de una perforación en uno de los pulmones trasplantados, que probablemente guardaría relación con una bacteria que aún no se había podido combatir y que Sandro ya la portaba antes de la complicada intervención del doble trasplante cardiopulmonar.

Lo cierto es que a horas de la media tarde del día de esta nueva intervención quirúrgica, el ídolo, se encontraba atravesando el peor de los momentos, habiendo vuelto a ingresar en sala de terapia intensiva, y con un informe médico de complicada gravedad que anunciaba que el estado del popular cantautor sería crítico. Sus fans habían organizado, para entonces, numerosas cadenas de oración para rogar por la salud del astro en todo el país.

A mediados de diciembre de 2009, los médicos cardiocirujanos Claudio Burgos y Guillermo Borgman (los doctores de Sandro) le diagnosticaron una neumonía debido al germen hospitalario que tenía, y que sufría pequeños picos de fiebre por la noche, lo que los médicos aseguraron que era algo normal y síntoma de su recuperación, que según dijeron, iba a ser lenta. Días después, se recibió la noticia de que el cantante se recuperaba favorablemente sin fiebre, basándose principalmente en la recuperación muscular. Además, comenzaba a ingerir alimentos sólidos. El parte médico aseguró que tenían controlada la bacteria que portaba, y celebró Navidad con su esposa Olga, comiendo alimentos blandos.

Sandro no pudo superar el progreso de su sepsis generalizada. Roberto Sánchez falleció en el Hospital Italiano de Mendoza por un shock séptico, según informó Claudio Burgos, jefe del equipo que lo operó. Su deceso se produjo a las 20:40 del 4 de enero de 2010. El paciente había afrontado cinco intervenciones luego del trasplante cardiopulmonar (dos de ellas efectuadas el mismo día de su muerte) y había luchado por su vida durante 45 días. Inmediatamente, la noticia repercutió en todos los medios argentinos y en las redes sociales.39 Los diarios estadounidenses The New York Times y The Washington Post publicaron en tapa de sus ediciones electrónicas del 5 de enero de 2010 la noticia de la muerte del cantante titulando textualmente: «Muere a los 64 años el cantante Sandro, el Elvis argentino».40 De manera similar lo hizo la BBC.

El 5 de enero, desde la mañana, se formaron por varias cuadras grandes filas de personas que esperaban para darle el último adiós al popular cantante en el Salón de los Pasos Perdidos, en el Congreso de la Nación Argentina, donde tres meses antes habían velado a la cantante Mercedes Sosa. El público, que abarcó desde jóvenes hasta ancianos, le dio el adiós desde las 13:00. Sin embargo, la familia de Roberto decidió no permitir la entrada de la prensa al relevante salón, donde se encontraban los restos a cajón abierto, lo que se prolongó durante toda la madrugada del 6 de enero, mismo día en el que fue inhumado en un cementerio privado de la localidad de Burzaco.41 Más de 50 mil personas lo despidieron en el Congreso, llegándose a formar más de 13 cuadras de fila.44 Más de 100 mil personas acompañaron su cortejo fúnebre.

Penas



Penumbras

Tomado de http://recuerdosdeminfancia1.blogspot.com/

martes, 5 de enero de 2016

Recordando


Cosas que hacías en Venezuela en los 90s cuando eras chamo


Seguramente en la década de los noventa cuando eras chamo (de 10 a 20 años) hiciste alguna de estas cosas:
1. Usaste Timberland vino tintos o Bass,
2. Usabas lentes rayban negros para pavear
3. Usaste Levis 501 o 505, y los Silvertab
4. Usaste gorra de Mickey Mouse o del Pato Donald´s,
5. Te ponías las liguitas de compotas en la muñeca del brazo
6. Usaste franelas And&And y/o Banana Republic, Billabong y Quiksilver.
7. Usaste shores Gordon Smith, Quiksilver, Billabong
8. Si eras chamo usaste un reloj Swatch y si eres chama un POP Swatch
9. Usaste botines Reebok, Avia, Pony y Evan’s Sport
10. El morral por excelencia era Outdoor o Jansport
11. Usaste unos zapatos Neutroni ‘choni nobuck’ o Romanos; y le echabas soda para limpiarlos
12. Tuviste un Fiat 1, Toyota Corolla o un Machito como primer carro
13. Colocaste en tu carro una banderita de Venezuela o de otro país
14. Veías tus películas caseras en formato VHS.
15. Tuviste un amigo al que le decian “el wopero”
16. Alguna vez te hiciste el corte de cabello de doble capa
17. También te compraste unos patines en línea y te fuiste a patinar
18. Tenías algún disco de Guns n’Roses, Metallica, REM, U2, Bon Jovi y Red Hot Chilli Peppers,
19. Bailaste changa al ritmo de Ace of Base y Whigfield
20. Bailaste el meneito al ritmo del General
21. Fuiste a alguna descarga Belmont en playa el agua en Margarita durante semana santa
22. Estuviste en algún concierto de Los Pericos, Soda Stereo, Zapato 3, Desorden Público y Fito Paez
23. Participaste en alguna mega bailanta sensacional
24. En un amanecer gaitero cantaste (llorando) Sin rencor…
25. Fuiste al concierto de Guns and Roses en la rinconada
26. Bailaste el merengue al estilo del brincaito gracias a grupos como Proyecto 1, Natusha, Roberto Antonio, Sandy & Papo, Los Ilegales, Diveana, etc.
27. Tus series de televisión preferidas eran Mac Gyver, Alf, Quien Manda a Quien, Baywatch, Alli McBeal, Friends, etc.
28. Fuiste testigo del estreno los mejores capítulos de los Simpsons
29. Tus series juveniles preferidas eran Beverly Hills 90210, Salvado por la Campana, 3×3, El Principe del Rap.
30. Bailaste alguna canción de las payasitas Nifu Nifa
31. Grababas tu música en cassettes TDK A60 y TDK D90
32. Veías la serie Carrusel y tu amor platónico era la maestra Jimena
33. Tus futbolistas preferidos eran Romario, Roberto Baggio, Van Basten, Bebeto, Zidane, Klismann, Stoichkov, Del Piero, Ronaldo, etc.
34. Viste las novelas de Corazón Salvaje, Por estas Calles, Paraiso, Amores de Fin de Siglo, Pasionaria, Kaina, entre otras.
35. En tu casa instalaron el Cable por primera vez y te quedaste loco viendo canales como MTV, History Channel, TNT, FOX, Cartoon Network, etc.
36. Tu primera computadora tenía un monitor monográfico verde y era un
XP XT o un 286 en el mejor de los casos
37. Guardabas la información de la computadora en diskettes de 5 1/4 y de 3 1/2
38. Tu primer celular pesaba demasiado y no podía tomar fotos
39. Comenzaste a utilizar algo que se llamaba Internet y que iba muy lento
40. Utilizaste como buscador en internet a Altavista, Lycos, Ole y Yahoo.
41. Usaste los famosos billetes Tinoquitos que parecían billetes de monopoly.
42. Viviste el estreno, la multiplicación y posterior simplificación del fenómeno Graffitti,
43. Jugaste a los tazos
44. Hiciste por lo menos un grafitti de T.Q.Q.J,
45. Fuiste testigo de dos intentos de golpe de estado 4/2/92-27/11/92,
46. Tus chucherias preferidas eran el rockolate, El Samba, Chocolate blanco Galak, Baci de Perugina, Bolero, Sheriff, Carlotinas, Miramar, etc.
47. Desayunabas un vaso de leche con Toddy, Nescao, Sustagen, Chocoman, Taco Taco u otra bebida achocolatada
48. Todos los martes en el diario 2001 jugabas a ¿Donde está Javier?
49. Veías la lucha libre a través de la parabólica de sábado mundial de RCTV
50. Pasaste de grabar cassettes en tu equipo de sonido a quemar cds en tu computadora
51. Por lo menos en algún año escolar de bachillerato fuiste a reparación. Menos mal que yo no pasé por esto porque ¡me mataban!
52. Viviste la Agenda Venezuela que al final fue un fiasco total. AVISADO Yo no soy chavista
53. Oías en la radio la salsa de Los Adolescentes, Salsa Kids y el debut de Salserín.
54. Los sábados locos-locos de Sábado Sensacional con Gilberto Correa ¡Ah mundo, las Chicas del Can en tanga!
55. La programación de Venevisión en los 90 que incluía a los Power Rangers, El Club de los Tigritos, A Todo Corazón, Tinny Toons, etc.
56. VTV con programas traídos de Telecaribe como Vuelo en Parapente, La Cocina de Jacques, y otros como Diversión Playera, Full Acción, etc.
57. Los mensajes navideños de RCTV de los años 1993, 1994 y 1995.
58. La debacle de los bancos, Malandro Castro y la crisis que se desató empobreciendo a las familias.
59. A partir de esa década se implementó como prácticamente obligatoria la Educación Superior, pero el gran problema es que aún venden los cupos en las universidades. 
Y ustedes: ¿Qué más recuerdan que se hacía en los noventas?

martes, 10 de noviembre de 2015

No acepto Cheques ni Jeques


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No acepto Cheques ni Jeques


“Que los demás crean siempre que el tonto eres tú”
 Adagio popular

Recuerdo ¡oh lector afortunado!, que en tiempos no muy lejanos, en los días del pasado, y en una ciudad entre las ciudades de América del Sur ocurrió que un hombre del común llegó en una maquina voladora y ladinamente se hizo pasar por uno de los hijos de Alá. Aquel hombre disfrazado de poderoso Jeque comió, bailó, paseó y birló las riquezas de más de uno. He aquí lo que suele ocurrir a los que viven pensando que los otros solo están para servirles y ellos para ser servidos.
El falso jeque que estafó en Caracas
Curazao – Finales de julio de 1982
El lujoso automóvil tardó doce minutos en recorrer los 16 kilómetros que hay entre el Aeropuerto Internacional de Hato y el 2133 del Boulevard John F. Kennedy, en la bahía de Piscadera al sur de la isla de Curazao. Cuando estuvo a la vera del hotel Hilton el chofer descendió y con un ceremonioso gesto abrió la puerta a su distinguido pasajero, el ingeniero y empresario venezolano Juan Manuel Mezquita.
Mezquita, un hombre entrado en años, de pronunciada calvicie y ancho bigote entrecano posó la mirada en las turquesas aguas de la preciosa bahía antes de entrar al hotel. Allí fue recibido por el señor Di Giorgio, gerente de la cadena hotelera en aquella isla, quien al darle la bienvenida le anticipó que le tenía algunas buenas nuevas; acordaron hablar luego de que Mezquita estuviese instalado y repuesto del viaje.
Juan Manuel Mezquita era dueño, entre otras cosas, de una mina de oro en Guayana que hasta el momento le había reportado abundantes beneficios; pero las cosas estaban cambiando y los signos económicos que por mucho tiempo habían sido favorables a Venezuela presentaban ahora otra cara; los precios del petróleo que en 1979 alcanzaron un promedio de 30 dólares por barril estaban en franco descenso; la cuenta corriente de la balanza de pagos que en 1981 registró un superávit de 4 mil millones de dólares estaba en vías de cerrar con un déficit de 4.246 millones, la banca internacional presionaba por el pago de la inmensa deuda y la moneda sobrevaluada anunciaba una cercana devaluación. En resumen se presagiaba el fin de la llamada Venezuela Saudita y nada bueno podía venir; así que tanto para Mezquita como para cualquier otro empresario toda oportunidad de negociar antes de la segura debacle era buena.
En estas cosas pensaba el hombre cuando su amigo y anfitrión Di Giorgio lo abordó horas más tarde en la recepción del Curazao Hilton, las noticias que le tenía su amigo no podían ser más alentadoras.
– Tenemos como huésped desde hace algunos días a Alá Al Fadilli Al Tamini, un potentado saudí, quien me manifestó que viene con la intención de hacer enormes inversiones en la cuenca del Caribe. ¡Imagínese que me habló de más de 500 millones de dólares! – Informó el gerente en voz baja y emocionada.
Ante tal revelación, Mezquita no pudo ocultar un infantil regocijo que no estaba a tono con su encumbrada posición social – pero, que importa – pensó – Esta es la oportunidad que esperaba y al parecer Dios me la puso en el camino – reponiéndose preguntó dignamente al hotelero qué posibilidad había de que le consiguiera una cita con el jefe árabe y Di Giorgio le prometió hablar con él, aunque advirtiéndole que no sería fácil pues el Jeque era un hombre sumamente reservado y desconfiado. Di Giorgio quedó de avisarle y Mezquita emocionado ante la posibilidad de obtener un sólido apoyo financiero corrió a preparar las propuestas que presentaría si se daba la ocasión.
Lamentablemente el misterioso y parco personaje se negó a contactar al empresario venezolano, al parecer no le gustaba que le pidiesen reuniones; sin embargo Juan Manuel Mezquita no estaba dispuesto a rendirse tan fácilmente e insistió una y otra vez como el pretendiente rechazado ante la mujer de sus sueños pero el árabe se hacía inaccesible y esto angustiaba al ingeniero quien creía estar a punto de perder el mejor negocio de su vida.
Al fin y como en el pasaje feliz de algunos de los cuentos de Sherezade, el Jeque accedió a recibir a Mezquita en sus habitaciones; el venezolano pleno de emoción decidió llevarle un rico presente: tomó tres frascos de vidrio de los que se usan para envasar dulces y los llenó de pepitas de oro de sus minas en Guayana. Nada mejor para introducir su propuesta – pensó Mezquita – que el dorado metal que abre todas las puertas del mundo.
Una vez que estuvo en la suntuosa habitación del Jeque y luego de entregarle los tres envases con pepitas de oro, Juan Manuel Mezquita se lanzó a describir las ventajas que tenía invertir en Venezuela. Sabía por boca de Di Giorgio que estaba frente a un políglota que dominaba el inglés, el francés, el italiano, el español y el árabe; sin embargo decidió hablar en el lenguaje del dinero: el inglés. Con la destreza de toda una vida en el mundo de los negocios, Mezquita desplegó todas sus artes de encantador de serpientes financieras y sus negros ojos brillaban cuando veía los embobados de Alá Al Fadilli quien parecía irse convenciendo de las bondades de hacer negocios con él. El rico árabe ordenaba a sus dos secretarios tomar nota de todo lo dicho por el venezolano e iba haciendo preguntas que lo hacían lucir como un gran conocedor de la materia económica. Al terminar el encuentro Mezquita tenía un nuevo socio para sus minas y la posibilidad de acometer junto al Jeque todo un conjunto de inversiones en Venezuela.
– Voy a tu tierra porque ¡Por Alah sobre ti! me gustaría invertir en todo lo que pueda: petróleo, banca, industria, turismo. Tú serás, hermano, mi ayuda y guía, tú me dirás dónde y con quién puedo hacer negocios – expresó un ahora jovial Jeque ante el deleite del venezolano que no cabía de gozo. Al salir de la habitación iba confeccionando mentalmente una lista de posibles contactos en Caracas a los que les llevaría la atractiva propuesta. Mezquita imaginaba la cara que pondrían sus amigos empresarios cuando les llegara con aquel notición. Si la revista Time fuese venezolana él seguramente sería el hombre portada del año, no cabía duda, no cabía ninguna duda.
De haberse quedado un poco más en el pasillo, Juan Manuel Mezquita hubiese podido escuchar las sonoras carcajadas que salían de la suite del “Jeque”, puertas adentro los tres hombres palmoteaban los muebles mientras imitaban las maneras del personaje que se habían inventado para esta nueva estafa; antes habían hecho de productores de cine, de políticos casquivanos y bien conectados, de millonarios tejanos y hasta de ricos promotores deportivos, pero ahora con este cuento del jeque caerían los más jugosos peces gordos, ya tenían al primero de ellos quien incluso ofreció su jet privado para llevarlos a Caracas, la ciudad que en los próximos días sería el feliz escenario de sus tracaleras andanzas.
el jeque gozon
Mientras tanto en Caracas…
Por los días en que el ingeniero Juan Manuel Mezquita trataba de convencer al millonario saudí de que le concediera una entrevista; otros tres avivatos del grupo de estafadores estaban en Caracas sondeando las zonas de tolerancia en busca de hermosas y atractivas chicas con las que formarían el “harén”; pues no hay jeque en el mundo que no tenga uno. Con ojo clínico fueron escogiendo a las más esculturales y hermosas mujeres que consiguieron en El Tiburón y El Palacio Imperial dos de los más afamados prostíbulos del este de la ciudad. A cada una de las 12 chicas que escogieron le exigieron la más absoluta discreción a cambio de una jugosa paga. Ellas pasarían a formar parte del teatro que los timadores internacionales montarían a la llegada de su jefe a Venezuela y lo harían tan bien que por años se hablaría en los altos círculos sociales caraqueños de la cautivante mirada que tenían las “esposas del jeque”.
La mañana del 3 de agosto, los nuevos “socios” y los dos “secretarios” tomaron rumbo al aeropuerto internacional por la moderna Weg Naar Hato, en la terminal área abordaron el jet privado que los llevaría a Maiquetía, en el trayecto no hacían sino hablar de los esplendidos planes que el Jeque tenía para Venezuela, en Caracas un grupo de ansiosos empresarios esperaba la llegada del poderoso personaje que venía con la promesa de inyectar preciosos dólares a sus cuentas bancarias.
Aeropuerto Internacional Simón Bolívar – Horas más tarde
El funcionario que estaba de guardia en el punto de la DISIP aquel día, escrutaba a todo el que llegaba a la terminal, como lo imponía el deber. El joven de complexión fuerte, pelo cepillo y lentes oscuros siempre se jactó ante sus compañeros de tener vista para detectar a los sospechosos, pero al mejor cazador se le va la liebre y ese día le tocaría a él. Estando en su puesto pudo ver la llegada de un hombre trajeado de negro que se le colocó a unos metros. Aquel sujeto tenía la vista puesta fijamente en la pista como que estuviese esperando a alguien. El Disip notó que el hombre lucía una insignia en la solapa que lo acreditaba como empleado de Cancillería, ante eso y el porte solemne del que hacía gala, decidió no hacer preguntas. Seguramente era un alto funcionario del gobierno y el muchacho no quería tener problemas. Al poco rato de estar allí el sujeto, se posó en la pista la aeronave de Juan Manuel Mezquita; el muchacho del punto de control pudo ver que de la misma descendía un hombre vestido a la usanza árabe con tres acompañantes y vio además como el tipo del traje negro, acudía solícito a recibirlo. Todo aquello lo impresionó y dejó pasar al grupo sin hacer preguntas ni comprobaciones de documentos. Así con el teatro del hombre de negro, el “Jeque” y sus cómplices pudieron entrar al país sin problemas y sin el riesgo de que los detectaran como solicitados por Interpol.
La llegada al Hotel Tamanaco
Los miembros de la banda que estaban desde antes en el país para montar el circo de la llegada del Jeque, habían hecho muy bien su tarea. Todo estaba a punto para causar la mejor impresión y encandilar de entrada a los incautos que venían a timar. Aquel día, gerentes, empleados, clientes y visitantes se maravillaron ante lo que veían sus ojos. De pronto y como surgido de las milenarias páginas de las mil y una noches, un Jeque hacía su ostentosa aparición en la recepción del hotel Tamanaco acompañado por sus secretarios y un grupo de empleados que cargaban las veinte maletas del acaudalado visitante (todas vacías por supuesto).
Los presentes contemplaron extasiados el harén de 12 esposas que sumisa y respetuosamente seguía al árabe, lo que según ellos hablaba de sus inmensas posibilidades económicas, lo que no sabían y por eso no pudieron caer en cuenta del engaño es que según las normas de sumisión a Dios (Islam) se permite la poligamia, pero un hombre solo puede llegar a tener hasta 4 esposas si tiene medios para garantizar su sustento; únicamente al profeta Muhammad le fueron concedidos privilegios excepcionales y pudo tener consigo a 13 mujeres. Sin embargo el montaje funcionó perfectamente. Todos los presentes estaban deslumbrados, en especial los gerentes del hotel que de inmediato ordenaron a la plantilla de empleados que todos los deseos del Jeque fueran concedidos, éste en un inglés con acento árabe se dirigió al encargado de la recepción para solicitar “la mejor habitación que tuvieran”. El emocionado recepcionista le habló de la suite presidencial, que era la preferida por todos los ilustres visitantes que pasaban por Caracas.
El Jeque aprovechó para anunciar que venía en viajes de negocios y que por varios días estaría sondeando posibilidades de inversión. Uno de los empleados que estuvo presente aquel día contó luego a la prensa, que una señora encopetada, residente del Country Club, pero que no podía quitarse la chapa de recién vestida con la que era catalogada por sus vecinas, por no ostentar apellido de alcurnia, no dudó en empujar a su hija hacia el grupo en un vano intento por lograr conectarla “casualmente” con el rico árabe. Éste sin darse por aludido cogió rumbo a los ascensores, seguido de sus empleados y de su “harén”. Para el grupo de estafadores todo estaba saliendo a pedir de boca.
La primera fiesta del “Jeque”
Para cuando Alá Al Fadilli llegó a Caracas, ya se hablaba muy bien de él en los altos círculos sociales y empresariales del país, oportunas y escogidas llamadas telefónicas del ingenuo Mezquita habían preparado el terreno. Así que cuando el potentado anunció que daría una primera fiesta de recepción todos querían estar allí, nadie quería perderse aquello. El Jeque era la cotilla del momento. Un industrial no muy enterado al que le llegó el rumor preguntó a una distinguida dama del este sobre el asunto del Jeque y ésta abriendo sus ojos desmesuradamente le replicó:
– ¿Pero… cómo es posible que usted no lo conozca? Parece mentira que un hombre de su clase desconozca quién es el Jeque. Es un Jeque muy famoso en Europa, nosotros hemos estado en muchas de sus fiestas de la alta sociedad europea. – apostilló la dama respingando la nariz y asumiendo un tono de infantil orgullo.
Días más tarde, cuando se descubrió que todo aquello había sido una trampa, a la distinguida señora le daría un soponcio y sus amistades le perdieron la pista pues ni corta ni perezosa tomó las de Villadiego, desapareciendo de la escena caraqueña en un oportuno viaje al viejo continente.
Antes de la primera fiesta, el Jeque anduvo por varios sitios de la ciudad regalando a diestra y siniestra las pepitas de oro que le había entregado Juan Manuel Mezquita, con esto aumentaba entre la gente la impresión de que realmente se trataba de un hombre muy rico, dueño de varios pozos petroleros en el Medio Oriente. Sus avispados acompañantes echaron a correr el rumor de que el Jeque representaba a la importante firma “Arbcorp Trading International” anclada en Abu Dhabi muy interesada en hacer inversiones en Venezuela. Para muchos empresarios aquello era un sueño orgásmico, ninguno quería quedarse por fuera. Por aquellos mismos días el diestro estafador dio un ingenioso golpe de mano con el que quedaría blindado ante las posibles dudas. Al llegar al país abrió dos cuentas corrientes, una en el Banco del Caribe por trescientos mil bolívares y otra en el Banco Royal Venezolano por sesenta mil dólares, con ese dinero pagaría sus primeras operaciones para generar la necesaria confianza. En un gesto calculado para impresionar a sus primeros relacionados extendió un cheque por 30.000 Bs. para pagar una cuenta en el Tamanaco, pero adrede estampó una firma defectuosa, cuando aquel documento “rebotó” y le fue presentado, el Jeque se mostró sumamente avergonzado. ¿Cómo había sido posible aquello? El empleado le manifestó que el problema había sido la firma, que estaba defectuosa y el hombre sacó los treinta mil bolívares en efectivo de su chilaba para pagar la cuenta. Aquello por supuesto impresionó a los presentes y dejó bien parada la honestidad del “musulmán”.
el jeque hotel tamanaco rafael tudela
El día tan esperado por fin llegó. El Jeque pidió a los gerentes del Tamanaco (y fue complacido, por supuesto) apoyo logístico para su fiesta de recepción, se le asignó el mejor salón y la cocina se esmeró en preparar las más exquisitas viandas. La orden que había era: ¡Complazcan todos los deseos del Jeque! A la fiesta llegó parte de lo más granado del Jet Set caraqueño. Las mujeres se sentían complacidas de poder estar con un hombre que era capaz de darles la bienvenida y conversar con ellas en 5 idiomas. Todos querían una foto con el personaje para poder luego presumir de ser amigos de un excéntrico magnate moro.
Entre los asistentes al sarao estaban Juan Manuel Mezquita, el banquero Enrique Dao, el industrial Esteban Zarikian, el Dr. Freddy Müller, el diputado Rafael Tudela, el empresario Emilio Conde Hans, uno de los González Gorrondona, Antonio Díaz Martínez quien para la época era presidente de Fedecámaras y el renombrado modisto caraqueño, conocido como el sastre de los Presidentes, Álvaro Clement, al que el “jeque” le birló tres costosos trajes.
Para interactuar con más comodidad con los presentes, Alá Al Fadilli contrató los servicios de la traductora Lili Steinhel a quien además encargó la traducción al castellano de varios de los contratos que haría con sus “socios” venezolanos. Entre ellos el que pautaría con Esteban Zarikian y Boris Lowbosski para financiar la construcción del Centro Comercial El Recreo. A Lili le entregó un cheque falso por el pago de sus servicios.
El “jeque” al que gente del pueblo bautizaría luego como “El Barbarazo” y “El Jeque Gozón” contactó días antes de la fiesta al señor Collonelli, gerente general de la casa Rolex en Venezuela y le encargó 90 lujosos relojes de pulsera que después regaló entre los asistentes al bonche, le pagó con un cheque que rebotaría hasta el techo de la agencia bancaria donde intentaron cobrarlo. Un hecho bastante curioso y que sin embargo no llamó a sospechas a los presentes fue la contratación de una orquesta de Salsa que amenizó la noche; el asunto es que el “Jeque” demostró tener una gran pericia para bailar el contagioso ritmo caribeño. Aquella noche de ensueños los jefes de las más encumbradas familias se esmeraban por presentar sus hijas solteras al Jeque y trataron a toda costa de entablar conversación con el personaje. En cada rincón del salón se hablaba de millones, ya no de bolívares sino de dólares. Para un negocio en particular, Alá Al Fadilli ofreció colocar 100 millones de $ y con esa sola mención logró recolectar 10 millones de entre todos los asistentes. Cuando terminó la fiesta se habían cerrado una buena cantidad de tratos y los miembros del Jet Set se fueron a dormir el sueño de los justos, esperanzados en ver crecer mágicamente sus ya inmensas fortunas.
En los días siguientes, el falso jeque y sus cómplices se dedicaron a apuntalar sus estafas, Alá Al Fadilli desayunaba todas las mañanas con señoras de la alta sociedad a las que brindaba con caviar y champagne, al punto de que las reservas que tenía el hotel del delicado espumante se agotaron. Por concepto de los gastos del Jeque, el Tamanaco perdió 400 mil bolívares que sin embargo, como en muchos casos no fueron denunciados por vergüenza de quedar en evidencia como unos redomados tontos. En una conocida galería de Chacaíto, el jeque adquirió el óleo “Paisaje de Higuerote” de Juan Polanco y extendió un cheque por 6 mil bolívares que luego iría a parar a los archivos de la PTJ. A una tienda fotográfica del Centro Comercial Ciudad Tamanaco le estafó 14 mil bolívares. Al diputado Rafael Tudela ofreció comprarle su avioneta privada y le dio un cheque por la misma pero para fortuna del político el aparato nunca salió del hangar. También viajó a las minas de oro en El Callao donde ofreció pagar 76 millones de dólares por su adquisición. Entre estafa y estafa el jeque de utilería y sus principales cómplices, libaban ingentes cantidades de güisqui, cosa que tampoco llamó la atención de nadie.
Una anécdota que quedó para el recuerdo fue la de la estafa en la mesa de póker de un exclusivo club de millonarios al que fue invitado a jugar; ocasión en la que Alá Al Fadilli demostró que sabía mezclar su habilidad para la estafa con un buen toque de cinismo. En los ojos de los expertos jugadores que estaban en la mesa brilló la codicia cuando supieron de boca del propio árabe que no sabía jugar muy bien a las cartas. Enseguida se dispusieron a desplumar al que consideraban un pobre ingenuo, para ellos sería pan comido quitarle el dinero al Jeque. Empezó la partida y en pocas manos el árabe había “perdido” 40 mil bolívares, que se dispuso a pagar de inmediato en efectivo, al tiempo que se excusaba para retirarse. Los avivatos de la mesa enseguida le dijeron:
– ¡De ninguna manera! ¿Cómo va a retirarse así cuando la partida se pone tan interesante?, piense que seguramente puede recuperarse. Quédese por favor.
El árabe fingiendo estar apenado se hacía del rogar para finalmente proponer que si le aceptaban un cheque en depósito para seguir jugando, él con mucho gusto se quedaría. Los hombres accedieron y con el corazón acelerado vieron como el falso jeque firmaba sin que le temblara el pulso un cheque al portador por un millón de bolívares. El cheque fue depositado en la caja fuerte del club para ir descontando de allí la cantidad que el jugador fuera perdiendo. La historia se repitió y el Jeque seguía desperdiciando manos ante el regocijo de sus contrincantes. En poco tiempo, Alá Al Fadilli había perdido 400 mil bolívares, en ese punto fingió estar indispuesto y pidió que lo excusaran pues no se sentía bien y necesitaba retirarse. Ante la petición nadie se negó, el hombre había perdido una alta suma de dinero y no le podían exigir que perdiera más. El jeque preguntó en tono ingenuo que si a esa hora se podía cobrar el cheque y los hombres le dijeron que no pues era de noche y el banco estaba cerrado. ¿Y cómo hago entonces para pagarles los 400 mil bolívares? Los jugadores le entregaron entonces 600 mil Bs. de vuelto y se quedaron con el cheque, sin saber que aquel dinero se lo estaban regalando al que en su ingenuidad creían “perdedor”.
Tocata y fuga
A las dos semanas de correrías y luego de darse la buena vida y de llevar a la cama a un grupo de interesadas damas, que buscaban escalar posición por ésa vía expedita, “El Jeque” y sus cómplices decidieron levantar vuelo; ya habían dejado tras de si una buena cantidad de cheques falsos y no podían esperar más. Unos días antes llegó al hotel Tamanaco un señor que se identificó como ciudadano estadounidense y alquiló una habitación vecina a la del jeque, aquel hombre que llegó sin equipajes salió a los pocos días con veinte maletas repletas. Era, como seguramente lo habrán inferido, otro de los miembros de la banda de estafadores que por las noches pasaba a la habitación del falso millonario árabe para cargar con las cosas que habían logrado obtener por medio del timo.
el jeque gozon y nelson dao
La noche del 25 de agosto de 1982, Alá Al Fadilli Al Tamini ofreció una última fiesta. La comida que se sirvió fue contratada al restaurante “El rincón del Medio Oriente”, ubicado en la calle El Retiro de El Rosal. El menú estaba compuesto por diez diferentes platos entre los que resaltaba un cordero relleno servido sobre sus patas en una bandeja de bronce, el importe de aquellas exquisiteces fue cancelado con el último cheque falso que logró sembrar la banda. De nuevo se bailó salsa y se tomó una buena provisión de licores. La última vez que se vio al Jeque Gozón fue a las 4:30 de la madrugada del 26 de agosto, cuando con una reverencia se despidió de sus invitados. Más nunca se le vería la cara sino en las fotografías que empezaron a publicar los diarios al día siguiente.
La resaca que sufrió la alta sociedad la mañana del 26 de agosto fue tremenda, aparte de las consecuencias de los excesos culinarios y etílicos de la noche anterior ahora debían enfrentarse a la terrible realidad de verse estafados y puestos en la picota ante sus amistades. Por esos días ya nadie quería aparecer en las páginas sociales y muchísimo menos en la crónica roja. Solo 5 de los estafados acudieron a denunciar al supuesto Jeque, el resto prefirió pasar agachado para así tratar de amainar las burlas que caían sobre ellos.
La investigación del caso fue encargada al Comisionado Nacional de la PTJ, Comisario Fermín Mármol León, quien de inmediato viajó a la ciudad de Miami en los Estados Unidos lugar donde se sabía que habían recalado el estafador y su banda luego de salir de Venezuela, pero allí se perdió desde entonces y para la eternidad la pista de Alá Al Fadilli Al Tamini, el hombre que pasó a la historia criminal del país como “El Jeque Gozón”. Cuando los detectives de la PTJ trataron de recoger huellas e indicios en la habitación se encontraron con la sorpresa de que la misma había sido limpiada a fondo porque un día antes de irse el Jeque se quejó a la gerencia de la falta de limpieza, el gerente ni corto ni perezoso envío a un ejercito de limpiadores armados de cloro y desinfectante a limpiar la habitación.
cartel no se aceptan cheques ni jeques
Pocos días después, el cantante y compositor Manolo Monterrey grabó con la orquesta Los Melódicos una sabrosa guaracha llamada “El Jeque” que sería la primera en ventas para diciembre de ese año. La inventiva popular imprimió cientos de cartulinas para bodegas y abastos en los que se leía la advertencia: No se aceptan Cheques ni Jeques. Mármol León reveló a la prensa que tenía pautada una reunión con Interpol en octubre de aquel año. Sobre la identidad del estafador se tejieron muchas hipótesis, entre ellas las de que se trataba del yerno díscolo de un ex presidente de la república, también se dijo que era un colombiano natural de Maicao, hijo de un árabe con una colombiana. El sábado 18 de septiembre de 1982 el diario 2001 publicó la falsa noticia de la detención del Jeque en los Emiratos Árabes, especie que jamás se confirmó. Lo cierto es que del caso solo quedó la guaracha y el cartelito.
Salam malecum. 
PD: En fechas recientes un grupo de falsos Jeques cometió una estafa contra el Getafe F.C de España. Para el timo usaron a un camarero brasileño que se disfrazaba de Jeque para asistir a las reuniones. La maniobra fue descubierta y los implicados terminaron detenidos